Somos una serie de máscaras que nos hemos dedicado a forjar a lo largo de nuestro crecimiento. Ahora que lo escribí, noto que "crecimiento" es también una máscara para no tener que decir "envejecimiento", que es lo que en verdad sucede. Somos más viejos que ayer y menos que mañana. ¿No suena a cliché? Pues es un excelente cliché. El tema (volviendo a él, de una buena vez) es que las máscaras las vamos creando a medida que vivimos. No siempre son falsas. En ocasiones, estamos felices y vemos que esa felicidad se contagia a otras personas y eso, hace que estemos aún más felices. Entendamos a la felicidad, pues, como un bucle virtuoso aunque, de ninguna manera, infinito. Dado que la experimentamos y sabemos que es buena, agradable y bien aceptada socialmente, podemos usar la máscara de la felicidad en reiteradas ocasiones. Aún en aquellas ocasiones en las que no estamos felices. La cuestión es que sabemos que la tristeza también contagia tristeza y resta felicidad. Y c...